Particularidades técnicas entre la cerámica griega y la romana

Estimados colegas. Soy bien consciente del riesgo que implica hablaros hoy de técnicas  Cerámicas llevadas a cabo entre  Grecia y Roma… de  2.500 años de antigüedad. Sin duda alguna,  no es el tiempo… lo que nos aleja de su comprensión, si no su técnica que estuvo durante mocho tiempo confusa e impenetrablemente valorada pues no se llegaba a vislumbrar que una materia etérea e impalpable como es  el humo  fuera el causante. (Esto que hoy al parecer llena de tanta preocupación y desasosiego a la humanidad el C O 2  el anhídrido carbónico, y aún más todavía el CO. Monóxido de carbono) que a ello se debiera el resultado de tanta maravilla.

 

Historiadores, arqueólogos, químicos y hasta ceramistas pusieron largos y meritorios empeños en descubrir la técnica que habían utilizado los Griegos… pero durante muchos años, el esfuerzo resultaba del todo inútil…   no llegaban a acertar ni a comprender el modo  como se habían conseguido y eternizado tan prodigiosas imágenes.

Sin duda alguna, espero que coincidirán  ustedes con mi parecer – después de mi disertación…en que los Griegos, que tantas maravillas nos han legado, en arquitectura, en escultura, en filosofía… también en sus cerámicas habrá que reconocer   uno de los más sorprendentes y mayores logros de la humanidad… y no me refiero  precisamente al enorme  caudal de información que trasmiten sus imágenes a los estudiosos, de la Historia de la Sociología que las  desmenuzan y analizan hasta el menor de talle posible del que es posible reconstruir su pensamiento… sino, ¡Que milagro técnico  hizo posible llevar a cabo, poder perpetuar en el tiempo 2.500 años estas irrepetibles e insuperables maravillas, que hoy, con tanta naturalidad podemos contemplar y disfrutar de ellas expuestas en afortunados Museos!

Naturalmente, se sabe a la perfección, el periodo de fabricación, dividido en dos grandes periodos, el de la “figuras negras sobre fondo rojo  (el más antiguo, hacia 450 a J.C.) y el de las figuras rojas sobre fondo negro (el mas reciente). Se conoce el taller donde fueron fabricadas, y hasta  en algunos casos se identifica  la firma del autor,  el tema recurrente que expresan sus insuperables y bien dibujadas imágenes, – que yo me atrevería a decir que en algunos casos llegan a superar hasta los mejores dibujos de Leonardo o de Picasso- . Se trata de documentos ilustrativos en los que se puede reconstruir su manera de vivir, sus costumbres, sus dioses, sus batallas cantadas como relatos heroicos… En fin, estas imágenes son el documento más verídico y original de cuanto acaecía en aquellos tiempos  y que sin duda alguna ustedes habrán contemplado o estudiado  alguna vez.  Pero también me atrevería a decir, que nunca se les han facilitado entender  ¡Como y que hizo posible, que se perpetuaran en el tiempo!

Como ya les he anticipado, descubrir como se habían arreglado los ceramistas Griegos, para llevar a cabo  dicho proceso  fue largo, confuso y muchas  veces contradictorio  encontrar el camino acertado, en parte fue debido gracias al tesón de un químico alemán el Dr. Ulrich Hofman, que 1966 con conocimiento e intuición  supo llegar a sintetizar y a entender el simple pero a la vez ingenioso  proceso: Una molécula de CO  sujeta en un momento preciso y a una superficie adecuada, era todo lo que hacía falta.

Por supuesto para que ustedes se hagan cargo del proceso y lo puedan entender algo mejor, detallaré exclusivamente lo más esencial y con toda seguridad valoraran  lo ingenioso y trascendente de la invención,  que sin duda alguna les va a facilitar otra visión de la Cerámica Griega.

Técnicamente  como les he dicho no existe ninguna diferencia notable entre los dos grandes periodos en que se clasifica la Cerámica Griega en su primera etapa figuras negras sobre fondo rojo, o rojas sobre fondo negro en la posterior. La única diferencia notable se encuentra en su concepto de distribución.

Las piezas según el dibujo  se decoraban  mediante  un limo rojizo finísimo. Una arcilla con bastante contenido en Oxido de Hierro  en  la que se había introducido una parte de ceniza como “álcali” que rebajaba algo su punto de maduración, con esta papilla se llevaba a cabo su decoración.

Introducidas las piezas en el interior del horno y con un calentamiento progresivo y adecuado a 920 ºC. se cerraban registros de entrada de aire y se obstaculizaba la salida del humo por la  chimenea, provocando  una  fuerte atmósfera reductora, es decir una llama muy pobre en Ox. lo que facilitaba  una gran concentración de humo en el horno (“El maldito CO ) que ennegrecía las piezas en su totalidad.  ¡Como si de un carbón se tratara! De esta manera y no sin cierta dificultad  – pues al mermar el Oxigeno la combustión resultaba mucho más dificultosa se subía la temperatura  hasta  unos 960º C. – recuérdese que en aquellos tiempos tampoco existía aparatos de medición –  para acto seguido, y en un momento  muy preciso, que solo la gran experiencia de grandes maestros, con la temperatura adecuada,  se habrían nuevamente los registros para que la combustión se reactivara mediante aire fresco CO 2 hasta  que la temperatura del horno  aumentaba apenas unos  20º grados  980º C. A partir de esta temperatura milagrosamente desaparecía el hollín! Sólo en parte de la pieza… pues donde estaba cubierta por el limo  la “barbotina” con ceniza retenía el negro del carbón, este negro satinado de inigualable superación.

Como veis una vez más, el genio Griego, que en tantas y tantas cosas fue pionero…. Créanme ustedes si les digo que, sólo con el  “humo”, fue una vez más exponente de su gran capacidad de creación. Aún expuesto y planteado el problema de manera tan escueta y simple… espero, que desde ahora, la contemplación de una Cerámica Griega les pueda facilitar una nueva visión.

 

La cerámica romana

Por supuesto también muy meritoria, pertenecía a otra civilización, con  otros objetivos que cumplir,  aún que  también como podremos comprobar, tiene en la Cerámica Griega  la base y el referente de su “Tecnología” aún que con la perspectiva de otro fin, sustentada desde otra  filosofía que la encaminada hacia otra función.

El objetivo de la Cerámica Romana, más que un soporte  filosófico  propagador de ideas y mensajes…- aun que también lo es – su objetivo principal radica más bien en  la perspectiva de su función, el Imperio Romano, que se extendían por todo el Mediterráneo de Este a Oeste y de Norte a Sur. Casi  con toda certeza podemos asegurar que en el espacio en donde aparece en el subsuelo algún fragmento de “Cerámica Sigilada” más pronto o más tarde, aparece La Quinta Romana el “Arco de Triunfo” “El Teatro” o cualquiera otra de sus grandes construcciones que formaban parte de su Civilización…

La  Cerámica  Romana o llamada “Sigilada Aretina” nombre original de la que deriva la Sigilada Hispanica,  la Franca, con toda probabilidad también existirá la Tunecina… Y así se le da el nombre del lugar en que se fabrico, se trata siempre de un mismo producto fabricado al estilo de la Romana, pero con ligeras variantes debido a materias distintas, cercanas  según el lugar en que se fabrico. Pero en el fondo la “técnica” obedece a las mismas características, pero con cierto grado de simplicidad en su ejecución.

Se trata de un producto de uso y consumo, de gran calidad – yo me atrevería a decir que es el primer producto de lo que hoy llamamos (producción  industrial) es decir, desde un primer modelo, “Original” mediante molde se obtienen múltiples reproducciones. Aun conservando su primigenio aspecto inicial.

El cuerpo de la cerámica, es decir su pasta, siempre se trataba de una arcilla ferruginosa muy bien seleccionada y depurada finamente de la que cuidadosamente se le separaba cualquier impureza, y a diferencia de estar modelada al “torno” para configurar su forma con las manos… como era la Griega…     Esta se confeccionaba por medio de una “barbótina ”  – esto es una papilla en estado pastoso semi líquido, que se introducía en un molde absorbente, que al poco tiempo se endurecía reproduciendo su forma y decoración de forma repetitiva… Por supuesto esta manera de fabricar la “Cerámica”  poco tenía que ver con la concepción de los “Vasos Griegos”  perfectamente bien “torneados” y aún mejor  decorados y repletos de anécdotas historias que reforzaban los mitos de su Dioses alabados por sus Poetas desbordantes de imaginación.

Pero también la cerámica Romana, que  se nutre en parte de la  técnica Griega, aun que con unos rasgos muy particulares, también sus recipientes nos vienen recordando Historias de batallas ganadas, Gestas memorables, escenas amorosas,  guirnaldas decorativas… pero eso si como hemos dicho, reproducidas mecánicamente –en su inmensa mayoría – hacia la demanda de gran divulgación.

Naturalmente utilizando la misma “tecnología” de los Griegos, eran cubiertas con una fina capa de “barbotina roja” muy saturada de Óxido de Hierro a la que le habían añadido cierta cantidad de ceniza, obtenida de una planta que crece cerca de salobra-les “la barrilla” rica en álcalis, esta papilla homogénea y fluida  que al cocer por encima de unos 980º C en atmósfera Oxidante es decir con un fuego rico en oxigeno, resaltaba su color  “Rojo-coral” y aparecía de aspecto como un bruñido final.

 

Vemos pues, que – al margen de su concepto, de su filosofía, del mensaje que se les quería proporcionar…  aparentemente no existiría una gran diferencia tecnológica. Sólo unas más, o unas menos moléculas de Oxígeno, pero que a mi modo de ver,  quedaban  alejados técnicamente los unos de los otros  como de una  galaxia a otra, en el espacio sideral…

Vemos pues, que con pequeños cambios de una misma  técnica, astutamente combinados desde la imaginación, y el ingenio humano, –  ¡Hasta el humo puede ser domesticado… y dar de si, resultados sorprendentes e inusitados! Aún aceptando que los grandes avances de las ciencias y la tecnología de hoy,  tuvo que esperar muchos años de sesudos y pacientes esfuerzos para  llegar a descubrir y descifrar, de que forma, una molécula más o una molécula menos de Oxigeno, a las ordenes de un cerebro cultivado, podía dar de si  estos  Jarrones  insuperados.

 

XXIX. Conferencias del  Mediterráneo, Dowling College. Túnez verano 2008.

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