Flujo y reflujo de la cerámica, de Mallorca a Nápoles y de Nápoles a Mallorca

Señoras y Señores amigos todos, en principio, me permito rogarles una cierta benevolencia, pues, el tema que propongo desarrollar, no encaja en exceso con el motivo esencial de estas conferencias. El tema que propongo desarrollar pertenece a otra orbita, otro mundo, el de la cerámica, aún que también ligado ciertamente  entre  poder y comercio en definitiva  progreso, entre  Mallorca y Nápoles.  En la historia de la cerámica contemplada a través de  su técnica o procedimiento –  y simplificando algo – existen tres grandes bloques que dinamizan su forma de ser: Uno de ellos viene por lo general, reconocido y aceptado por los estudiosos más prestigiosos desde hace mucho tiempo como Cerámica de Mayólica. Se trata de una cerámica con características muy particulares de gran vistosidad por el colorido que aporta su imagen. Ello fue posible por la incorporación en su mezcla de una proporción adecuada de “oxido de estaño”. La idea de ello, sin duda alguna, se atribuye a la aportación del  mundo musulmán, que la introduce  sistemáticamente en todo su espacio de dominio, en la península Ibérica a partir del año 711.

Mallorca y sus islas adyacentes estuvieron durante mucho tiempo inscritas como las Islas Orientales de Al-Andalus y por supuesto de las costas de Mallorca mediante sus navíos, salía este codiciado producto que se disputaban los estados emergentes en Italia y las Realezas  Europeas. Como algo excepcional, hay constancia de que Medina- Maiurqua, es decir Palma, era centro destacado de tal producción  (Zavella, Monti-sión, Ca la Gran Cristiana, etc.) aun que queda interrumpido por la invasión Pisano-Genovesa- Catalana del año 1114- 1115. Aún que posteriormente mediante tratados se reanuda el comercio entre Génova, Pisa, con la cerámica de otros proveedores del espacio musulmán: Málaga, o Dorada de Maliq de  Manises, de Paterna… con lo que  perdura el nombre Maiolica de Maiurqua – es decir, de la isla mayor como ultimo proveedor…

 

 

Hasta que finalmente este comercio con otros muchos productos, mezclado bajo el concepto de“piratería” es arrasado nuevamente en 1239 con otra excusa parecida (la religión), por Jaime I de Aragón, llamado el Conquistador.  (Como cosa curiosa, os tengo que manifestar que tal atribución Mayólica derivación italiana de Mallorca, esta reconocida por grandes y acreditados estudiosos de todo el mundo y desde hace mucho tiempo – que me sería muy largo y engorroso en estos momentos desmenuzar… pero que a la controvertida Ibéria, le cuesta reconocer y aceptar, aun que con alguna excepción: Un agudo y prestigioso estudioso de este tema, Alexandre Cirici Pellicer, no tiene reparo en afirmar que la conquista de Mallorca por el Rey de Aragon, Jaime I en 1229,  “consistía en cerrar con llave el paso del comercio por el Este- Mediterráneo con Al-Andalus, pues por el centro Peninsular ya no se podía desarrollar.”  Pisa, Génova, y en especial  Nápoles, fueron los puntos de contacto que desde Mallorca se  distribuyera tan codiciado producto, tanto es así, que  una vez conquistada la Isla, y aún contemplando ciertas prerrogativas que les otorgaba el conquistador, muchos artesanos emigraron a establecer sus alfares entre Nápoles y Sicilia.

Así pues, aún que el producto como comercio se había dado a conocer entre  Pisa, Génova y Florencia desde 1100 como “Mayólicas” en lo que hoy se puede llamar Italia, los estudiosos del proceso “técnico”, es decir su forma de producir, coincidimos  en que fue Nápoles en el  S. XIII, 1239-1240 el punto de confluencia en el que la nueva “técnica” se asienta,  y que,  posteriormente se divulga como “Maiolica Napolitana” prendiendo como un llama hacia el norte, en especial Pisa, Génova y  Florencia, que en Lucas de la Robia la singularizó.

Contribuye a ello en gran manera, años después, cuando en el S. XV. –en las puertas del Renacimiento– toma carta de naturaleza las Cortes de Aragón, que desde su confederación expande su influencia política y cultural por distintos espacios del Mediterráneo. Tal es el caso de Alfonso I de Aragón llamado también el  Magnánimo, que en 1442, la Reina  Juana de Nápoles le otorga su reconocimiento.

Alfonso el Magnánimomás que por la fuerza, se hace acreedor del don de la sabiduría, la cultura y la comprensión… Durante su reinado se prodiga el intercambiando de artistas, filósofos…, en definitiva conocimiento. De esta manera el mejor constructor-ingeniero de aquellos momentos en Mallorca, Guillermo Sagrera (cuyos restos descansan en algún lugar perdido en Nápoles…disponiendo de un espacio asignado en la Catedral de Palma, de la que era Maestro Constructor) se hace cargo en 1447, de la reforma de esta imponente maravilla, construida en 1279 por Carlos I de Anjou, que ostenta todavía hoy un lugar privilegiado en la bahía de Nápoles, el Castelnuovo. Guillermo Sagrera desde su sensibilidad e ingenio concibió y construyó con piedra de Mallorca este espacio único y acogedor denominado Sala de los Barones en cuyo embaldosado cerámico (hoy desaparecido) participaron los artesanos de Manises, Johan Almurcìde origen árabe, de Paterna, y un tal Joan Nadal con bastante probabilidad de Mallorca, que contribuyeron igualmente al embellecimiento y la ornamentación de plafones de cerámica para S. Lorenzo Maggiore el pavimento “della capela Sergianni del Sole- (de influencia Valenciana) en “S. Giovanni a Carbonara 1447” ; o el esplendido pavimento “Della capella Brancaccio”, en la Iglesia “S. Pietro a Maiella”. Y con otros muchos que todavía hoy son acreedores de su gran técnica y profesionalidad germinando en lo que acreditados estudiosos (Guido Donatone) han venido en denominar “Maiolica Napolitana del Renacimiento”.

 La actividad del Rey Alfonso el Magnánimo no acaba en expandir saber y conocimientos de lo que podríamos llamar mundo hispano-musulmán, su preocupación requiere la colaboración de artistas muy reconocidos de la propia Italia (En 1452 richiede a Venecia che Donatello venga a lavorare per lui a Napoli ). Resulta altamente ilustrativo el testimonio que de ello proporciona el noble florentino Francesco Bandini que estuvo en Nápoles entre 1474 y 1476 impresionado en sobre manera “l´imponenza di Castelnuovo con el arco triúnfale erecto da Alfonso (…) Gli ediffici del resto Della terra sono grandi et magnifici; molte cose vi sono splendide, infiniti templi bellissimi et con solemnità cultivati (…) Gli artigiani sono infiniti et perfecti in ogni mestiero(…)Poi esalta la presenza di teologi, filosofi, preti, oratori, eruditichi, medici, musichi, pictore, sculptori, ingienier. et di simili liberali).”

Vemos pues queda plenamente justificado que Nápoles -centrados en el aspecto exclusivo de la Cerámica- hace de puente para que Florencia, por medio del escultor Lucas Della Robia, (–que según el cronista Vasari – a sus 20 años) hacia 1410 desarrolle y capitalicen la nueva posibilidad que aporta el esmalte “estañifero”, lo que en principio se llamaba “Maiolica” (de Mallorca);  y que en muy poco tiempo Pésaro, Gubbio, Faenza…y algunas otras localidades cercanas, mediante prestigiosos artistas del momento que decoraban sus platos y jarrones, supieron potenciar doblemente con una imagen y un colorido desbordante, que pronto Faenza supo capitalizar en toda Europa,  en especial en Francia con el nombre de Faiances.

Lo curioso de esta “técnica” es, que su influencia vuelve a la Península  Ibérica, enriquecida por el empuje de un nuevo estilo, el  Renacimiento, por supuesto con la incorporación de nuevas y sugestivas imágenes, enriquecidas por el color que aportan los más prestigiosos artistas de su entorno.

En España, antiguos núcleos de producción;  Valencia, Talavera de la Reina, Puente del Arzobispo, asimilan la antigua técnica, con un nuevo concepto, que por supuesto proviene dé Italia. Sevilla,  convertida en la pureta de América, se convierte en núcleo esencial hacia el Nuevo Continente, que  hasta que llegaron los españoles con la nueva “técnica” desconocían los nativos  en cerámica esta nueva producción.

 

 

1765 Nápoles, vuelve a ser motivo de nuestro interés, su joven monarca, Carlos IV de Nápoles y Sicilia,  hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio, de la que heredó el Ducado de Parma  y Toscana, casado con María Amalia, hija de Augusto III príncipe de Sajonia y rey de Polonia, por tanto heredero de las manufacturas de Meissen; (la primera factoría de autentica porcelanahecha en Europa). Sin lugar a dudas la influencia de su mujer, Maria Amalia, junto al ánimo y el entusiasmo del joven  monarca, propiciaron que, en 1743 crearan su propia manufactura de porcelana, en Nápoles, en los mismos jardines del palacio, en Capodimonte. Tanto aprecio le tenían los monarcas a su manufactura que, cuando forzados por  imperativos del destino Carlos tuvo que incorporarse a la Corona de España… junto a sus mas prestigiosos e importantes personajes de su corte Napolitana…Ricardo Wall, Grimaldi, Leopoldo de Gregorio, llamado también Marqués de Esquilache… el arquitecto Sabatini, traslada también todos los enseres y el personal de su fabrica de porcelana.

Tres naves repletas salieron de Nápoles  hacia Alicante con 422 arrobas de pasta de porcelana, barro y arcillas  para moldear, tornos de alfareros, moldes de escayola, y otros muchos menesteres. Sin olvidar lo más importante y difícil de conseguir en aquellos tiempos, el personal conocedor y guardián de los secretos el llamado “secretista” Gaetano Scheppers, el escultor Giuseppe Gricci, el intendente Tomas Bonicelli, junto a sus familias, llegando a contabilizar 255, en su gran mayoría de procedencia Napolitana…  y por supuesto el protector, que debía cuidar de su religiosidad y de sus almas… oficiando misa diaria y rosario en italiano… “para ello había una asignación de 500 ducados de vellón al año”… Con el tiempo, fueron sucediéndose en sus cargos de padres a hijos, poco a poco fueron reemplazados en su fallecimiento por españoles.

Años más tarde, le sucede en el trono su hijo Carlos, también nacido en Nápoles, que reinaría con el nombre de Fernando IV de Sicilia y III de Nápoles… y que también al parecer – como su padre había reabierto  nuevamente la factoría  como Real Fábrica de Pórtico.

Fallecido su padre Carlos III en 1771, se traslada a España con el nombre de Carlos IV. Pues bien, después de ciertos avatares difíciles de superar en la fábrica de porcelana “El Buen Retiro”en Madrid – Como cosa curiosa que depara el destino – ¡tuvo que ser otro mallorquín, Bartolomé Sureda, que finalmente, desde su conocimiento, enderezo las apasionadas ilusiones de fabricar la autentica porcelana que los técnicos napolitanos no acertaban a desarrollar!

 

 

Pero no acaba aquí el ir y venir de personajes destacados  que propician influencias recíprocas entre Mallorca y Nápoles, Nápoles y Mallorca… Sería imperdonable no incluir en ello, la recién inaugurada obra en cerámica llevada a cabo por un pintor mallorquín de mucho renombre, Miquel Barceló y un ceramista napolitano, Vincenzo Santoriello de la cercana Vietri, que fue instalada en la Capilla de San Pedro en la Catedral de Palma de Mallorca en 2006, con presencia de los monarcas españoles.  Obra unánimemente elogiada y comentada en todo el mundo, pues tanto por su privilegiado emplazamiento como por la envergadura de su acometido  más de mil piezas que componen el enorme mural así como el método de su realización, que se aleja de la más pura “ortodoxia técnica” o convencional, y su complejo traslado y complicada colocación, nos recuerda en sobre manera, cuando años antes 1446 Alfonso el Magnánimo,  ilusionado en su gran obra la Sala de los Barones del Castel-Nuovo y el cuidando del embellecimiento de otros importantes recintos: El Castel Nuovo”, el Castel dell Óvo, así como iglesias y claustros destacados (Donnaregina) y para ello recluta a los mejores arquitectos del momento  (Guillermo Sagrera), asistido por prestigiosos artesanos,- alguno todavía  de origen árabe Johan/ Almurci- y Joan Nadal, que encargan y trasladan piedra de Mallorca, y 30.000 piastrelle de Valencia para procurar el mejor embellecimiento de su ciudad.

 

Capilla de San Pedro. Catedral de Palma de Mallorca Mural de Miguel Barceló y Vincenzo Santoriello

 

Vemos pues  – como cosa curiosa – que, por lo menos en el campo de la cerámica todavía se mantiene y perdura el saludable y necesario intercambio de conocimiento e influencias mutuas de artesanos y artistas,  entre Mallorca y Nápoles –Nápoles y Mallorca  como lo más natural.


 

XXVIII  Conferencias del  Mediterráneo, Dowling College. Nápoles  2007

 

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